Una habitación propia

Una habitación propia ahonda en la búsqueda de la libertad lesbiana dentro de la sociedad. Virginia Woolf proponía una habitación en donde las mujeres pudieran sentirse libres y así desenvolverse sin miedo, quedando exentas a interrupciones o prejuicios ajenos. Este proyecto fotográfico autobiográfico se apropia de manera simbólica del discurso de Woolf y manifiesta la dificultad que tienen las lesbianas para sobrellevar su elección sexual en la vida diaria. 

Hay setenta y dos países donde Bea y yo no podríamos vivir por ser una pareja de mujeres lesbianas. Setenta y dos países donde la homosexualidad es delito, penada con cárcel e incluso cadena perpetua. Ocho de estos países tienen pena de muerte.

Cuando viajamos juntas a alguno de estos países, en el único lugar donde nos sentimos realmente seguras es en las habitaciones de los hoteles. Una vez dentro, podemos volver a ser nosotras e intentar ser libres en 15 m2. 

Una habitación propia descubre la necesidad de buscar un espacio-tiempo que reproduzca un estado íntimo e introspectivo y que permita reflexionar acerca de las limitaciones de poder expresarse libremente mas allá de las fronteras de lo privado.