Once upon a sea

NECESITO del mar porque me enseña:
no sé si aprendo música o conciencia:
no sé si es ola sola o ser profundo 
o sólo ronca voz o deslumbrante 
suposición de peces y navios. 
El hecho es que hasta cuando estoy dormido 
de algún modo magnético circulo 
en la universidad del oleaje.
No son sólo las conchas trituradas 
como si algún planeta tembloroso 
participara paulatina muerte, 
no, del fragmento reconstruyo el día, 
de una racha de sal la estalactita 
y de una cucharada el dios inmenso.

El mar, Pablo Neruda